La emisión de la NIIF 18, que entrará en vigor en enero de 2027 y sustituirá a la NIC 1, marca un cambio estructural en la presentación y revelación de los estados financieros. Más que una actualización normativa, representa un rediseño profundo que impactará directamente el enfoque, alcance y riesgos en auditoría.
De la flexibilidad a la estandarización
Durante años, la flexibilidad de la NIC 1 permitió diversidad en la presentación de resultados, dificultando la comparabilidad entre empresas y sectores. Además, el uso de medidas alternativas de rendimiento, como EBITDA ajustado o beneficio subyacente, se presentaba fuera de los estados financieros auditados, reduciendo transparencia y trazabilidad.
Con la NIIF 18, el IASB responde a estas deficiencias exigiendo mayor coherencia y estandarización en los subtotales financieros, fortaleciendo la comparabilidad y la fiabilidad de la información.
Nuevo estado de resultados y riesgos de auditoría
Uno de los cambios más relevantes es la nueva estructura del estado de resultados, que clasifica ingresos y gastos en tres categorías principales: operaciones, inversión y financiación. Esta segmentación obliga a las empresas a redefinir criterios de clasificación contable y a documentar adecuadamente su juicio profesional.
Desde la perspectiva de auditoría, esto incrementa la necesidad de evaluar:
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La correcta asignación de partidas a cada categoría.
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La consistencia en la aplicación de criterios.
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La razonabilidad de juicios contables en sectores con modelos complejos, como banca o seguros.
La revisión del diseño del estado de resultados implicará pruebas adicionales sobre presentación, revelación y coherencia interperiodos.
Medidas de rendimiento definidas por la dirección bajo escrutinio
Un cambio crítico es la incorporación obligatoria de las Medidas de Rendimiento definidas por la Dirección (MPM) dentro de los estados financieros auditados, junto con conciliaciones claras frente a subtotales NIIF.
Para auditoría, esto amplía el alcance de revisión. Ya no se trata únicamente de verificar cifras oficiales, sino también de validar:
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La transparencia de los ajustes realizados.
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La consistencia metodológica entre periodos.
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La adecuada revelación de impactos fiscales y participación no controladora.
El riesgo de presentar costos recurrentes como no recurrentes o modificar definiciones sin explicación clara se convierte en un foco de atención relevante.
Más conexión entre estados y notas
La NIIF 18 refuerza el vínculo entre estados financieros principales y notas explicativas. Esto exige mayor coherencia narrativa y evidencia documental suficiente para sustentar revelaciones. En auditoría, la trazabilidad entre cifras resumidas y desgloses detallados será un elemento central de evaluación.
Conclusión
La NIIF 18 no solo transforma la forma en que se presentan los resultados; redefine las expectativas sobre transparencia, comparabilidad y control. Para la auditoría, implica ampliar procedimientos sobre presentación y revelación, fortalecer el análisis de juicios contables y elevar el nivel de escepticismo profesional.
La transición hacia 2027 representa una oportunidad para que las organizaciones revisen sus políticas contables, refuercen controles internos y preparen a sus equipos financieros para un entorno donde la claridad y la consistencia serán pilares fundamentales de la confianza del mercado.
Fuente: Financial Management



