Ecuador enfrenta 2026 con bajo crecimiento, presión fiscal, violencia persistente y una gobernabilidad debilitada en un escenario preelectoral.
Ecuador llega a 2026 con una estructura económica, social y política frágil, marcada por una crisis de seguridad que atraviesa todos los ámbitos. El Gobierno de Daniel Noboa enfrentará un escenario de bajo crecimiento, fuerte presión fiscal, violencia persistente y una gobernabilidad debilitada, factores que estrechan al máximo los márgenes de maniobra.
Ordenar las finanzas sin frenar la economía, uno de los principales retos del 2026
Ecuador llegará a 2026 con un crecimiento moderado, por debajo del promedio regional. Juan Carlos Salvador, expresidente del Colegio de Economistas de Pichincha, advierte que el principal desafío será ordenar las finanzas públicas en medio de un déficit fiscal persistente, sin frenar la reactivación económica ni reducir el ya limitado espacio para la inversión pública. El ajuste fiscal será inevitable, pero deberá aplicarse con cuidado para no profundizar la desaceleración.
Empleo débil y recuperación frágil en Ecuador
El mercado laboral seguirá siendo uno de los puntos más vulnerables. El empleo adecuado se mantiene bajo y que la informalidad continúa elevada, sobre todo en zonas rurales. Sin inversión privada y extranjera, la economía seguirá generando trabajos inestables, con bajos ingresos y sin protección social. A esto se suma una recuperación económica frágil. Jorge Altamirano, docente de la UIDE, indica que el repunte de 2025 fue más coyuntural que estructural, impulsado por bonos y remesas, factores que perderán fuerza en 2026.
Deuda, déficit y riesgo de tensión social
Para Jaime Carrera, director del Observatorio de la Política Fiscal, el mayor riesgo de 2026 será que la deuda pública se vuelva inmanejable. El endeudamiento bordea el 65% del PIB y el servicio o pago anual de la deuda supera los 12 000 millones de dólares.
El déficit fiscal, que sobrepasa los 5 000 millones de dólares, evidencia un problema estructural que no se resuelve solo con impuestos o recortes puntuales. Con menos ayudas económicas, un presupuesto desfinanciado y mayores pagos de deuda, los economistas advierten un escenario de desaceleración, decisiones impopulares y mayor tensión social si no se logra estabilidad fiscal, seguridad y reglas claras para la inversión.
Un año marcado por la confrontación política
Andrés Obando, especialista en comunicación política, sostiene que 2026 se perfila como un año de alta inestabilidad política, marcado por una fuerte confrontación entre actores del sistema. Uno de los focos de conflicto será la presidencia del Consejo de la Judicatura, una disputa que puede profundizar la crisis institucional. A esto se suma el debilitamiento del Ejecutivo tras los resultados de la consulta popular y la presión social por resultados en seguridad, salud y empleo.
Fragmentación y bloqueo político
Desde la mirada de Maximiliano Donoso-Muller, analista político, el carácter preelectoral del 2026 agravará las tensiones entre el Ejecutivo y la Asamblea. Las disputas partidistas y el cálculo electoral limitarán la capacidad del Gobierno para impulsar reformas de largo alcance. La polarización y la debilidad de los liderazgos harán difícil la construcción de consensos duraderos.
Fuente: El Comercio



